Conclusiones

 

1.-  Si hay algo en él que no te gusta, déjalo. No cambiará. Lo peor es que no te guste su manera de pensar. No hay vuelta atrás. No recules ni para coger carrerilla. Sal pitando.

2.-  Quédate siempre con los recuerdos positivos y con la experiencia vivida. Eso te servirá para seleccionar mejor en la próxima ocasión. Aún puede que no sepas lo que quieres, pero si que sabrás lo que no quieres a tu lado.

3.-  Dos personas muy diferentes, no pueden plantearse tener una vida similar.

4.-  Puede que el último bocado no fuera un sándwich vegetal, pero al probarlo he descubierto que tampoco era jamón de pata negra. O sí…, pero en todo caso el puerco era pequeño y le faltaban muchas bellotas aún por comer.

5.-  Estos vaqueros han sido como los de berska, bonitos y vistosos pero con poco aguante. Así que irán para el fondeo de armario sin retorno. Recordaré que si algún día tengo la tentación de volver a probármelos, los dejaré después donde estaban. Al fondo. Con el resto de vaqueros viejos.

6.-  Era una rana. Yo también lo era con él. Bueno, al fin y al cabo un par de ranas no hacen mala pareja, pero si no van a llegar a mutar… tarde o temprano se cansaran de dar saltitos. Supongo que nos pasó eso.

7.- Infarto, coitus interruptus…, que más da. Las venas, por mucho que las agujerees siempre retoman su cuerpo y su elasticidad. “Yo soy la vena. Es sólo un pinchacito.”